Transitarios: ¿Quién paga los gastos de destrucción en destino ante la no retirada de la mercancía?

Blas de Lezo representó los intereses de un transitario que se vio en la común situación en la que comprador y vendedor se ven sometidos a una disputa, y en la que el comprador en destino se niega a retirar la mercancía. La aduana de dicho país, pasados varios meses sin que nadie la retirase, decide destruir la misma y reclamar todos los daños a la naviera subcontratada por el transitario para llevar a cabo el transporte quien, a su vez, reclamó esas cantidades al transitario.

El transitario pagó religiosamente y decidió reclamar al vendedor, que a su vez era el cargador y quién en definitiva contrató al transitario para llevar a cabo el transporte.

Un Juzgado de Bilbao, en Sentencia 3 de julio de 2013, ha dado la razón al transitario y obliga a ese cargador a indemnizar al transitario de todas las pérdidas sufridas.

El shipper argumentó varias razones por las que entendía no debía pagar, todas ellas rechazadas por el Juez. Así, en primer lugar, dijo que al ser un incoterm C&F el riesgo de la mercancía pasaba al vendedor una vez la mercancía cruzaba el rail del buque en el puerto de carga. Si bien ello es cierto, con acierto Su Señoría recogió los argumentos de Blas de Lezo en el sentido que a un transitario no se le puede oponer nunca un contrato del que no es parte, como lo es el de compraventa de la mercancía. y es que además, ese paso de riesgo se refiere a los daños en la mercancía en un contrato de compraventa, del que el transitario no es parte, y no a los costes derivados del transporte.

El vendedor debe honrar su contrato de transporte frente al transitario, pagar todos los gastos generados, y luego repetir su reclamación contra quien considere que es realmente responsable de los mismos. Y es que nunca debemos olvidar que contrato de compraventa y contrato de transporte son dos contratos distintos y que el transitario debe salvaguardarse en éste último para ver satisfechas sus pretensiones.

En segundo lugar se alegó prescripción, pues la demanda se presentó más allá de seis meses desde la llegada del buque a destino. Pero el Juzgado, de nuevo afirmando los argumentos de Blas de Lezo, reconoció que el plazo de prescripción no se podría aplicar, ya que no estamos en este caso ante una “demora” como se entendería en un contrato de fletamento, sino en un “perjuicio” causado por el propio shipper o su cliente al negarse a retirar la mercancía. Además, en todo caso, no debemos olvidar que ese plazo de prescripción establecido expresamente para fletes en nuestro Código de Comercio, empieza a contar con la entrega, y que en este caso no se había producido la misma, ya que no se había retirado. El shipper no puede verse beneficiado de las consecuencias de su propio incumplimiento.

Una magnífica Sentencia que confirma que los transitarios no tienen por qué pagar las pérdidas responsabilidad de otros. Y que si por sus propios acuerdos deben ser los primeros en pagar, nada les impide luego reclamarlas del shipper sin que el Incoterm usado pueda servir de excusa a éste para no pagarlas.

Miquel Roca.
Blas de Lezo Abogados.