Reclamo de portes terrestres: ¡suspensión no es prescripción!

Reclamo de portes terrestres: ¡suspensión no es prescripción!

El Juzgado de lo Mercantil número 3 de Pontevedra (con sede en Vigo), acaba de confirmar el cambio que introdujo el legislador y que muchos juristas se niegan a aceptar: que los plazos de prescripción en la nueva ley de contrato del transporte terrestre no son susceptibles de interrupción, sino de suspensión.

Blas de Lezo defendía los intereses de un transitario a quien se le reclamaban unos alegados daños sufridos por la mercancía transportada en un camión que, se dijo, sufrió un grave accidente. El dueño de la carga envió la típica nota informativa al transitario respecto del accidente, y el transitario se remitió al porteador efectivo haciéndole expresamente responsable de los daños.

El dueño de la carga confiaba en la “prescripción” y la posibilidad de “interrumpirla”, mostrando un claro ejemplo de lo fatal de un mal asesoramiento: nadie le dijo nada de la imposibilidad de suspender el plazo de prescripción de la ley de contrato de transporte terrestre.

La suspensión, en lenguaje llano, implica que una vez el transitario rechaza su responsabilidad, el plazo vuelve a correr y ya no se puede interrumpir de nuevo: agotado el plazo del año se debe demandar. No hay otra posibilidad. De nada sirve ir mandando más y más reclamaciones amistosas. La interrupción de la prescripción sí que lo permite, pero dicha posibilidad viene expresamente excluida en la nueva ley de transporte terrestre que se regula, como decimos, por medio de la suspensión.

El transitario defendido por Blas de Lezo pudo por tanto evitar su responsabilidad y salir airoso de la demanda judicial interpuesta contra él, ya que al dueño de la carga se le pasó el plazo para reclamarle los daños alegados. El Juzgado de lo Mercantil de hecho ya ni entró al fondo de la cuestión ni a ver si quiera si esos daños se habían o no producido. La prescripción es fatal en este sentido y, como vemos, tiene un efecto dramático.

La lección que debemos sacar de este asunto es triple: primero, obtengan siempre el mejor asesoramiento legal posible de antemano tan pronto surja la disputa; segundo, no “informen” de los daños: hagan responsables a la empresa que entiendan responsable, detallando el alcance de los daños, las causas, y el derecho que pretenden ejercer contra esa empresa; y tercero, tengan en cuenta que los plazos para demandar daños en transporte rodado no son susceptibles de ser interrumpidos, sino meramente suspendidos, lo cual implica que rechazada la responsabilidad, el plazo se reanuda sin que pueda ser de nuevo interrumpido: se debe demandar antes de que venza el plazo de prescripción.

Miquel Roca.
Blas de Lezo Abogados
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