Las Consecuencias de no entregar el Conocimiento de Embarque

La industria marítima en España ve en numerosas ocasiones como se ejercen determinados supuestos derechos por mera inercia, sin entrar a valorar las graves consecuencias jurídicas que por ello pueden ocasionarse. Blas de Lezo ha ganado recientemente un asunto en el que una empresa a la que llamaremos “A” contrató con un transitario “T” el transporte de determinada mercancía desde China hasta Vigo, Bilbao y Pasajes.

Una de las disputas surgidas entre las partes en dicho embarque residía en el volumen realmente cargado por la empresa “A”. La transitaria “T” se negó a emitir y entregar los conocimientos de embarque argumentando que si se había cargado más volumen de mercancía, como unilateralmente alegaba, el flete debía aumentarse. La empresa “A” argumentó a su vez que independientemente del volumen cargado, el cual no admitía que fuera incorrecto, el flete pagado estaba fijado y además pactado en condiciones “lumpsum”. La empresa “A” pagó la totalidad del flete pactado y reclamó la entrega de los conocimientos de embarque. Pero apoyándose en esta disputa sobre el volumen, el transitario “T” se consideró unilateralmente legitimado a retener los conocimientos de embarque y a no entregarlos hasta que ese mayor flete unilateralmente exigido por el transitario fuera abonado en su totalidad.

Blas de Lezo, representando a la empresa “A”, inició entonces un arbitraje en Londres en el que se solicitó al Tribunal Arbitral que resolviera sobre el fondo de ese supuesto derecho de retención sobre los conocimientos de embarque. Blas de Lezo argumentó que no puede ejercerse derecho de retención alguno sobre la documentación del transporte, y más aun cuando el flete pactado había ya sido abonado en su totalidad. Por su parte, la transitaria “T” se reafirmó en su supuesto derecho a no emitir ni entregar los conocimientos de embarque, basándose en la supuesta existencia de un derecho de retención sobre los documentos del transporte. El Tribunal Arbitral decidió a favor de la empresa “A” dando así apoyo a los argumentos de Blas de Lezo: no existe derecho de retención sobre los conocimientos de embarque cuando el flete pactado ha sido abonado en su totalidad.

Resuelta la cuestión jurídica, aquí podría haber terminado este asunto. Pero ocurrió que la transitaria “T” se negó a cumplir con este Laudo Arbitral, lo cual obligó a la empresa “A” a ejecutar el Laudo en España. El Juzgado de lo Mercantil de Bilbao de nuevo dio la razón a la empresa “A”, dictando Auto confirmando la decisión del Tribunal Arbitral londinense. Pero, de nuevo, la transitaria “T” siguió sin cumplir con su obligación de entrega y emisión de los conocimientos de embarque.

Ello obligó a la empresa “A” a iniciar un procedimiento de ejecución contra la transitaria “T”, que dada su constante negativa a emitir y entregar los conocimientos, culminó en determinar cuál sería la justa compensación pecuniaria que debía sustituir la obligación de entrega. Apoyando los argumentos de Blas de Lezo, el Juzgado decidió que dado que un conocimiento de embarque es un título valor, esa justa compensación pecuniaria debía ser necesariamente el valor de las mercancías descritas en los conocimientos. De ahí que la transitaria “T” haya sido condenada al pago de cinco millones de dólares norteamericanos, por ser éste el valor de la mercancía.

La recomendación que debemos extraer de este asunto es la de considerar de forma muy seria el riesgo al que se exponen transitarios y consignatarios cuando deciden retener los conocimientos de embarque en circunstancias como las aquí descritas, ya que dicha decisión bien puede acarrearles, como en el presente caso, que conforme a la ley vigente acaben pagando el valor económico de las mercancías descritas en los mismos.

Miquel Roca
Abogado y Solicitor
Socio Director de Blas de Lezo Abogados